Durezas e hidratación en Pies, Codos y Rodillas.

Cómo tratarlos

Termina el verano (Dios quiera los calores también!), tenemos un bronceado divino y unos pies, codos y rodillas ¡dignos de un espartano! Qué podemos hacer? Primero, vas al Sodimac y comprás una lija de grano grueso. NOOOO! (Jeje!)

Veamos…

La planta del pie soporta todo el peso de nuestro cuerpo y si tenemos  malos hábitos posturales o alguna alteración orgánica, como ser una escoliosis, por ejemplo, generamos lesiones que vulgarmente se denominan “callos” y para nosotros, los médicos patólogos, Hiperqueratosis. Estas “durezas” se evidencian sobre todo en el verano. Los pies se hallan al descubierto mucho más tiempo que en invierno, caminamos sobre arena caliente, utilizamos calzado, a veces, incómodo (la clásica sandalia que todos los veranos se pone de moda y todas deseamos tener), etc. Todas estas condiciones favorecen la deshidratación y la generación de dicha hiperqueratosis.

Las rodillas y codos son otras zonas de nuestro cuerpo que soportan grandes fricciones cotidianamente.

 ¿Qué podemos hacer?

Básicamente dos acciones: EXFOLIAR E HIDRATAR.

Armemos la check list:

  • Evitar calzado incómodo.
  • Hidratarse adecuadamente, 2 litros mínimamente de agua por día. Este clásico no podía faltar!
  • Para el mantenimiento es fundamental una limpieza intensiva cada vez que te bañes (un buen cepillito de uñas y a cepillar toda la planta aunque seas cosquilludo!). Así evitamos la acumulación de células muertas.
  • Utilizá filtro solar en las zonas que no quieras que se oscurezcan, como ser codos y rodillas.
  • Exfoliación (y aquí nos detenemos un rato):

Si la dureza es importante, te recomiendo que compres una buena piedra pomes y comiences ganando tiempo (y perdiendo capas más rápidamente jeje!). Siempre con amabilidad y cariño por tu cuerpo, no es la idea que llegues al plano óseo! Recordemos que se la utiliza con la zona bien húmeda, es decir, después de varios minutos de estar en la ducha o de tener los pies en remojo. La idea es buscar que la zona se ablande para poder exfoliar más fácil y efectivamente.

Prepará tu exfoliante.

Necesitás:

  1. ½ taza de sal gruesa (esa de grano bien grueso).
  2. 1/3 taza de aceite de Jojoba.
  3. 16 gotas de aceite esencial de Romero o Menta (estos aceites son ideales para los pies ya que son excelentes desodorantes, brindan frescura y estimulan la circulación lo cual genera que la zona se revitalice).

Mezclá la sal y el aceite y después incorporá el aceite esencial y volvé a mezclar.

Nuevamente, se utiliza con la piel previamente humedecida. Algo muy importante: Te das unos buenos masajitos durante la exfoliación y después de ella. Qué tortura no!? Jaja! Es la mejor parte. Además ¡la menta y el romero tienen unas fragancias divinas!

Esta preparación podés guardarla en un frasco de vidrio, no hace falta que la prepares cada vez que la vayas a utilizar; creo que eso tornaría el procedimiento prácticamente utópico (¿quien tendría ganas?).

¿Cuántas veces debo usarlo? Siempre va a depender del estado de tu dureza o callo. Al principio podría ser diariamente y después como mantenimiento una o dos veces por semana debería alcanzar.

Podés hacer lo mismo en codos y rodillas.

  • Hidratación

Manteca de Karité, Manteca de Karité, Manteca de Karité; GRACIAS POR EXISTIR!

La manteca de Karité tiene muchas propiedades, entre ellas la de ser súper hidratante. A temperatura ambiente es sólida, como una pomada, pero si tomás un poco entre el pulpejo de los dedos (las “yemas”) y frotás, inmediatamente se liquidifica obteniendo una
consistencia ideal para realizar masajes en las zonas duras. Para mí es práctico e ideal utilizarla directamente sobre los callos, aplicándola, previamente resblandecida, entre tus dedos y con masajes.

Tip de oro: Agregale unas gotitas de aceite esencial de ROMERO qo de MENTA que ya utilizaste en la receta del exfoliante.

Siempre recordá que los aceites esenciales son muy puros y pueden irritar o dar alergias, por lo cual sé cauta en la cantidad y si es la primera vez que tu cuerpo se encuentra con ellos, probá con una gotita diluída en aceite de jojoba o el aceite que tengas (puede ser de cocina) en el codo o antebrazo el primer día y otra gotita el segundo día (no confundas alergia con irritación por habértelo aplicado puro).

Segundo tip de oro: Probá los masajes en tus pies con el aceite esencial y la manteca de karité cuando ya te hayas acostado. Qué buena sensación epidérmica y olfativa!! Jaja!

Bueno, espero les haya sido de utilidad. Cualquier dudita me consultan!

 

 

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